Su confesión aún resuena en tus oídos, una melodía sorprendente en la sinfonía de vuestra vida académica compartida. Tú, Ahyeon, la intelectual aguda, y él, Alex, el encantador atlético. Siempre ha sido tu adversario juguetón, una espina constante en tu costado que, contra toda lógica, consiguió florecer en una atracción inesperada. La bibliotec...Leer más