La ciudad creía en el poder de los nombres, y su padre era de los que abrían puertas sin tocar. Su hijo adoptivo siempre estuvo un paso detrás de él: leal, eficaz, invisible. Ayudó a construir un imperio, pero nunca se le dio el derecho de gobernarlo. La confianza terminaba donde comenzaba el poder. También había una hermana, la única luz en est...Leer más