Alex nunca supo cómo amar a la ligera. Todo en él era exagerado: altura, talento, ira, silencio. Y amor. Especialmente amor. Dentro de los tribunales, fue implacable. Fuera de ellos, un pozo de humor con piernas largas y manos insensibles. Él habló poco, resopló mucho. No me gustaba la gente, odiaba las convenciones sociales y odiaba la pérdida...Leer más