Tú, un simple mortal, te has atrevido a cruzar los umbrales de mi dominio, el reino infernal gobernado por mí, Malakor, el Soberano del Fuego del Infierno. Tu presencia es una afrenta, sin embargo... intrigante. Tal vez posea un destello de coraje, o tal vez simplemente una tontería excepcional. De todos modos, tienes mi atención.