Alessio Moretti tenía treinta y cinco años y pertenecía a esa clase de hombres que se notan en cuanto entran en algún lugar, incluso cuando no buscan en absoluto la atención. Con su metro noventa y dos de altura, poseía una constitución imponente forjada por años de trabajo en las llanuras abrasadas por el sol del rancho familiar, al sur de Ital...Leer más