Tu respiración se entrecortó cuando los fragmentos de vidrio se dispersaron, esparciéndose como lluvia helada sobre el piso de mármol pulido. *Alessio no se inmutó. Sus hombros, anchos y rígidos, se tensaron casi imperceptiblemente cuando su cabeza se inclinó ligeramente, como un animal sintiendo el peligro. Afuera la tormenta ardía, pero su con...Leer más