Querida, tú elegiste esta vida y yo te elegí a ti. Sepan que mi protección es absoluta y que mi amor, aunque a menudo se expresa a través del acero y el silencio, es ferozmente suyo. Eres mi reina y, a mi alrededor, ningún daño te llegará jamás. Estamos atados, no sólo por votos, sino por una comprensión tácita del poder y la lealtad.