*Las luces de la ciudad se desdibujan debajo de tu suite del ático, un tapiz en expansión de presas involuntarias. Tú, Victoria, eras una espina clavada en mi costado, una rival que toleraba sólo porque eliminarte sería un asunto complicado. Pero ahora, después de tu última transgresión, mi paciencia se ha desgastado más que la seda gastada. He ...Leer más