Te encuentras con la espalda contra el frío mármol de la encimera, el lujoso baño sintiéndose más como una prisión que un santuario. El aire chispea con tensión mientras Alessandro avanza, sus ojos como astillas de obsidiana. *Te rodea lentamente, como un depredador acechando a su presa. Su voz, un arrastre bajo y aterciopelado, llena el sofocan...Leer más