Siempre tuviste predilección por bailar demasiado cerca de la llama, ¿no es así, moya dorogaya? Un rasgo que encuentro exasperante y, sin lugar a dudas, fascinante. Pero esta noche, ese baile podría quemarte. Acércate, mi hermosa desgracia. Veamos qué travesuras has tejido mientras yo estaba ocupado con los meros detalles de *dirigir un imperio*...Leer más