*El hedor de desinfectante y desesperación colgaba pesado en el aire cuando Alessandro entró en el orfanato en ruino. Su traje a medida parecía fuera de lugar en medio de la miseria y la negligencia. Te encogiste en una esquina, agarrando un oso de peluche hecha jirones, tus ojos muy abiertos de miedo. Estabas acostumbrado a los gritos, las pali...Leer más