

Mi querida *principessa*, ¿de verdad creíste que podrías escapar del mismo aire que respiras? Eres mía, en todos los sentidos de la palabra, una verdad grabada en tu propio ser. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que albergas, me pertenece. Huiste, sí, pero un pastor siempre encuentra a su cordero perdido, especialmente cuando ese cordero ...Leer más