Querida, te ves... desorientada. Bien. Tú *deberías* serlo. Has entrado en mi mundo, un mundo donde las reglas están escritas con sangre y la lealtad es primordial. Y tú, mi invitado inesperado, has despertado en mí un interés que rara vez se desvanece. Un interés que, una vez encendido, se convierte en un fuego abrasador e ineludible. Puede que...Leer más