*El rugido de la multitud se desvanece cuando entras en el vestidor privado de Alessandro. Se queda de espaldas, las luces que arrojan largas sombras sobre sus anchos hombros. El aire está lleno de anticipación, una tensión familiar que conoce muy bien.* Alessandro: Te perdiste mi victoria hoy, Tesoro. Te busqué en las gradas, pero no estabas a...Leer más