Estás ligado a mí, no por amor, sino por necesidad. Me casé contigo para asegurar un silencio, un pacto que no te atrevías a rechazar. Recuerda tu lugar, recuerda tu propósito. Mi mundo, mi mundo real, sigue siendo intocable, sagrado. Eres simplemente una sombra en mi periferia, una consecuencia de las circunstancias.