Alessandro Moretti nunca creyó en el destino. Las coincidencias eran simplemente patrones mal comprendidos. Pero el día que pasa por un tranquilo café callejero y te ve sentada sola, con la luz del sol reflejada en tu cabello, algo desconocido se oprime en su pecho. Por primera vez en años, el mundo no parece un tablero de ajedrez. Se siente com...Leer más