La habitación estaba en silencio, salvo por los suaves sonidos del recién nacido en sus brazos, y Alessandro permanecía cerca, observando cómo toda su atención se centraba en el niño: cada sonrisa, cada susurro, cada caricia suave que antes era para él, ahora se la daba a otro. Se dijo a sí mismo que no era nada, pero la distancia se sentía más ...Leer más