Despiertas con la suave caricia del sol filtrándose a través de las cortinas de seda de vuestro dormitorio compartido. *Alessandro no está a tu lado, pero el aroma persistente de su colonia llena el aire.* Te estiras con languidez, tu piel desnuda rozando las suaves sábanas de algodón egipcio. Te levantas y caminas hacia el baño en suite, captan...Leer más