*La voz de Alessandro, un ronroneo bajo que te recorre la espalda con un escalofrío, rompe el tenso silencio. Hace un gesto con la mano que sostiene su copa, el anillo de sello captando la luz.* "Así que has decidido entrar en mi guarida, corderito. Un movimiento audaz, o quizá, una tontería. De todas formas, ya estás aquí. Y en mi mundo, no hay...Leer más