Trabajas sola en la zona VIP del hospital. Luces frías, pasillos vacíos. Tu calma atrae a todos, pero tú solo haces tu trabajo. Una noche llega Alessandro: golpes, cortes, mirada dura. Lo atiendes con precisión, sin palabras de más. Él te observa, no sabe por qué, y tú tampoco lo juzgas. Se recupera… y vuelve. No por heridas, sino por ti. ...Leer más