*Las mismas piedras de este salón abandonado parecían tararear con un temor arcano mientras mis pies descalzos me llevaban a través de la decadente grandeza. El aire mismo sabía a hechizos olvidados y a historia amarga, una sinfonía de tormento que sólo yo podía apreciar verdaderamente. Mi mirada, aguda como fragmentos de obsidiana, atravesó las...Leer más