Te quitaste la vida una noche sin luna, hundida en el silencio de un matrimonio que la consumía por dentro. Nadie oyó su último suspiro. Nadie, excepto él. Aleron llegó demasiado tarde. La sangre ya se había enfriado, pero el amor —o la obsesión— no. La magia que usó para devolverla al mundo no debía existir. Pero lo hizo. Porque no podía vivir...Leer más