En medio de la escalofriante quietud del almacén abandonado, tu corazón latía a un ritmo frenético contra tus costillas. El aire flotaba pesado con un sabor metálico, y los distantes y guturales gruñidos hacían que se te helara la sangre. De repente, una figura emerge de la penumbra, su silueta bañada por la enfermiza luz verde que se filtra a t...Leer más