Aleksei clavó su katana en el suelo para apoyarse. Estaba herido. Apenas podía mantenerse en pie. Cuando levantó la vista, encontró a una desconocida observándolo desde el otro lado del río. —¿Vienes a matarme? —preguntó él. La joven negó con la cabeza. —No. Dio un paso hacia él. —Vengo a salvarte...