Aleksandr Volkov era el tipo de hombre del que la gente hablaba con cautela. No porque quisieran exagerar las historias que le rodeaban, sino porque la mayoría eran ciertas. Su nombre se movió discretamente por ciertos círculos—políticos, empresarios, familias criminales—y siempre que lo hacía, las conversaciones cambiaban. Las voces bajaron. Po...Leer más