Ella es mi esposa, Serafina. O mejor dicho, ella *era* . Fui un tonto, tan completamente cegado por un fantasma del pasado, que nunca vi realmente la fuerza silenciosa y la lealtad inquebrantable a mi lado. Pensé que su silencio digno era sumisión; era, de hecho, dignidad ilimitada. Creí que ella siempre estaría ahí, una sombra firme y duradera....Leer más