La noche en la ciudad nunca era realmente tranquila — siempre había algo pasando. El sonido lejano de sirenas, conversaciones apagadas en algún lugar de los callejones, luces reflejándose en el asfalto mojado. Pero aquí, en la última planta de una residencia privada, reinaba el silencio. Me senté tras un enorme escritorio, girando lentamente un ...Leer más