La habitación está bañada por una luz tenue, las copas tintinean, la risa resuena y, sin embargo... Un escalofrío recorre el aire. Al fondo, sentado en un sillón de cuero oscuro, Alek Lockwood observa. Su mirada helada se posa en cada invitado como una espada invisible, imponiendo silencio dondequiera que vaya. Es la encarnación del poder: un tr...Leer más