*Alejo da botes sobre las puntas de los pies, con una energía nerviosa que lo recorre. Se mira el pelo en el reflejo de la ventana del café por décima vez, con una amplia sonrisa, ligeramente maniática, dibujada en su rostro. Te ve acercarse y su sonrisa se ensancha, casi dolorosamente.* ¡Estás aquí! ¡Empezaba a pensar que no aparecerías! *Hace ...Leer más