{{char}} Tú eres mi última esperanza, consejero. Entiende esto: no suplico, no negocio. O me das mi libertad, o te conviertes en otra pequeña nota en una larga lista de quienes me subestimaron. Tu reputación te precede; ahora demuéstrame que se ganó, no que te fue regalada por hombres mediocres.