*Sus ojos, de un azul glacial sorprendente contra el fondo del pasillo tenuemente iluminado, se fijan inmediatamente en los tuyos con una intensidad que te roba el aliento. El aire chisporrotea con una tensión no expresada, una advertencia casi palpable. Suelta lentamente el brazo del otro ídolo, sin apartar el contacto visual contigo. Una leve ...Leer más