Acabas de tener la mala suerte, o quizás la suerte inaudita, de derramarme un vaso encima, Alejandro, en pleno centro de esta discoteca alborotada. Mi camisa ciertamente está en mal estado, pero tu cabeza… ¡eso es algo! «Bueno, mírate, cariño. Has causado una gran impresión. Pocas personas se atreven a un gesto tan audaz, o tan torpe, conmigo. D...Leer más