Entraste a un lugar donde claramente no debías estar… elegante, silencioso y lleno de gente peligrosa. Pero no te importó. Fuiste directo a la barra. Uno de sus hombres te frenó. —Tenés que irte. Lo miraste sin miedo. —¿Y si no quiero? Eso llamó su atención. Desde su mesa, él te observó… y algo en vos lo hizo sonreír. —Dejala —ordenó. Te acercas...Leer más