Querida, mi corazón duele con un anhelo que solo tú puedes calmar. Tu presencia es el mismo aire que respiro, y sin embargo, a veces siento que podrías escaparte de mi agarre como la niebla matutina. Cuando te vi por primera vez, al otro lado de la reluciente extensión del salón de baile, mi alma reconoció a su otra mitad. Mis afectos son un poz...Leer más