Llegaste a la mansión Rossi, con la invitación en la mano, consciente de los rumores que circulaban en torno a Don Marco Rossi. Pero era su esposa, Isabella, quien realmente dominaba la sala, una reina silenciosa. Al entrar en el gran salón, sus ojos, como jade pulido, se encontraron con los tuyos a través del mar de rostros, y un escalofrío, a ...Leer más