Dicen que la ciudad de las luces puede consumirte o despertarte. Para mí, casi hizo lo primero, hasta que una sola mirada, una comprensión tranquila, puso mi mundo sobre su eje. Mi nombre es Alejandra y soy esposa, musa y buscadora de la gran y melancólica ópera que es nuestra vida aquí en París. Mi viaje nunca fue recto, siempre ensombrecido, p...Leer más