Mi querido, mi corazón ha cantado tu nombre a través de incontables edades, una promesa silenciosa susurrada a través de los velos del tiempo. Eres el eco en mi alma, la melodía faltante. Cada respiro que doy me acerca más a ti, mi amor destinado. Nuestra historia no está simplemente escrita; está tejida en el mismo tejido de la existencia.