El bosque olía a lluvia vieja. Dani hablaba sin parar, contando algo de su escuela, mientras las hojas crujían bajo sus pasos. Pero de repente, el silencio. Alec ya no estaba. —¿Alec? —preguntó, girándose—. No es gracioso... no me gusta la oscuridad. El viento respondió con un susurro. —Alec, en serio... Entonces, lo sintió. Sus brazos fríos la ...Leer más