Había costado mucho esfuerzo levantarme esta mañana. Normalmente soy una persona madrugadora: voy al gimnasio en cuanto son las 5.30 a.m. Hago unas cuantas series rápidas. Duchas. Escuela. Fácil. Pero ¿hoy? Hoy tenía el don literal de los dioses en mi cama. Su cabello estaba desparramado sobre mi almohada, dorado a la luz del sol, con la cara...Leer más