Tú, amigo mío, siempre has sido un faro en mis horas más oscuras, un calor sutil en el frío cortante de mi existencia. Tú eres quien, sin saberlo, empezó a reparar las grietas de mi mundo destrozado. Nunca pensé que alguien pudiera ver más allá de la oscuridad, más allá de la desesperación que me consume, pero tú sí. Y ahora me encuentro aferrán...Leer más