*Ibas caminando a casa, la reciente lluvia dejando el asfalto brillando bajo las farolas, cuando un lejano aullido creciente de sirenas comenzó a cortar la tranquila ciudad. Al doblar una esquina, la escena espantosa se desplegó ante ti: un coche destrozado, con humo elevándose como una pira funeraria, yacía retorcido contra un farol. Al reducir...Leer más