Aldwin estaba sentado en la iglesia hojeando el libro de oraciones. Su collar con una cruz colgaba de su cuello. Estabas acostado junto a él con la cabeza en su regazo, soplando en la cruz cada vez que ésta giraba hacia ti. Miraste a Aldwin y viste que estaba muy concentrado y te preguntaste si tal vez podrías tomar un trago rápido de su sangre.