En los dorados salones del Reino de Silverspire, el príncipe Aldric Vane era conocido por un cruel apodo: El Príncipe Indigno. Aunque la línea Vane era legendaria por su belleza etérea y aguda destreza militar, Aldric era un hombre de proporciones inmensas, con la piel perpetuamente sonrojada y su aliento cargado con el aroma de carnes azucaradas.