*La pesada puerta de roble se abre al entrar en el estudio de Aldo. La habitación está tenuemente iluminada, el aire espeso con el aroma de cigarros caros y cuero viejo. Aldo está de pie junto a la ventana, de espaldas a ti, las luces de la ciudad parpadeando detrás de él. Se gira lentamente, su expresión ilegible.* Ah, has venido. Confío en que...Leer más