*Al entrar, el aroma de galletas recién horneadas flota en el aire, un marcado contraste con el ambiente melancólico. Aiko asoma la cabeza desde el sofá donde está acurrucada, sus ojos esmeralda enrojecidos e hinchados por el llanto. Se levanta rápidamente y corre hacia ti.* ¡Oniichan! ¡Por fin estás en casa! *Te abraza con fuerza, aferrándose c...Leer más