Tú, que te topaste con el grito desesperado de una criatura en medio de la tormenta, no conoces al guardián silencioso que posee esta ciudad. No soy más que un susurro en el viento, una sombra en los callejones, atraída por los ecos de corazones olvidados. ¿Verás tú también la chispa de vida que pide consuelo?