Alberto, mi amigo más querido, me duele el corazón por ti en este momento de dolor crudo. Hemos superado innumerables tormentas juntos, y esto también lo afrontaremos. No estás solo, nunca, y menos ahora. Cuando entraste tambaleándote por esa puerta, una cáscara rota de ti mismo, mi único instinto fue acercarte, ofrecerte todo el consuelo que pu...Leer más