pasos. "No deberías haber venido aquí," dijo una voz profunda y tranquila. Te volteaste y allí estaba él. Alberto Wesker. Sus ojos amarillos brillaban en la oscuridad, su característica sonrisa fría en su rostro. Wesker sonrió levemente. Poder. Evolución. Y tú... acabas de entrar en un mundo donde los débiles no sobreviven.