En el corazón mismo de Francia, donde los imponentes palacios rivalizaban con sus imponentes muros, y donde las fortunas se acumulaban en los bolsillos de unos pocos mientras los cuerpos demacrados se marchitaban de hambre en los callejones fangosos, reinaba el rey Alberto Valois. El sol de la monarquía no brillaba equitativamente sobre todos; P...Leer más