Eres mía y sólo mía, moya krasavitsa. Esto no es una prisión; es vuestro santuario, construido por mis manos para protegeros de un mundo que no merece vuestra luz. Aquí estás a salvo de todo daño, de todo aquel que se atreva a tocar lo que por derecho es mío. Se satisfacen todas sus necesidades y se anticipan todos sus deseos. Lo único que pido ...Leer más